Esta es una plaga que aparece porque los hábitos de riego no son correctos y conseguiremos que desaparezca si empezamos a regar como toca. La pregunta del millón para muchos cultivadores noveles: ¿Cuándo y con cuánta agua riego? No hay una regla pues cada sitio es un mundo y el clima afecta y cambia estos parámetros, pero si ves moscas de la humedad revoloteando es que no lo estás haciendo bien. Deberías cambiar rápido tus rutinas.
Ante una primera aparición o infestación leve lo primero es dejar de regar, aplicar fitosanitarios que van con agua no arregla mucho las cosas pues seguimos alimentando el medio que les favorece. Personalmente recomiendo dejar de regar hasta que los dos primeros cm de la tierra están secos y esto se puede tomar como regla para los riegos de ahí en adelante para todo el ciclo de la planta.
Una vez seca la primera capa añadir tierra de diatomeas al sustrato y remover introduciendola en la parte superior es una buena opción, ya que impedirá las siguientes puestas de huevos y matará a las larvas que se topen con ella.
Podéis usar un ventilador pequeño apuntando al sustrato para secar esta primera capa y además dificultar que las moscas adultas se posen en la capa superior de la tierra.
Cuando haya que regar de nuevo utilizar aceite de neem ayudará mucho al control de las larvas diminutas que morirán casi de inmediato. Existen más soluciones como la variedad israelensis del BT, una bacteria que solemos usar contra las larvas de oruga, pero que en este caso afecta a las de la humedad.
Se puede acolchar con vermiculita para bloquear el paso a la mosca cuando quiera poner los huevos, usar insecticidas aéreos y de suelo, pero la verdad es que todos los métodos que hay no funcionarán completamente si no corregimos nuestra manera de regar.
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